Todo empieza con una historia, la propia

Sobre mi

De las tablas a las pantallas, así inicia la mía

Sobre mi

Soy Agus, y si tengo que contarte desde dónde empezó todo, te diría que fue arriba de un escenario.

Con el teatro entendí que, aunque tengamos el mismo guión, cada uno tiene su forma de expresarlo y que cada personaje se construye desde el propio proceso.

A lo largo de este camino artístico, descubrí que no solo me gustaba contar historias, sino que también, me apasionaba hacer que las cosas pasen. Ese fue el origen de todo lo que vino después.

Hoy acompaño a profesionales, emprendedoras y empresarias a expandir su mensaje con coherencia e impacto.

De un hobby al negocio digital

Mi camino profesional comenzó en plena pandemia con las redes sociales. Lo que empezó como un hobby ‘hacer posteos y subir historias’ para marcas amigas se transformó en las bases de mi negocio digital: en solo un mes, logré tener ocho cuentas activas (imaginarás lo que fue eso).

Ahí confirmé que nadie nos enseña a emprender (menos cuando todo lo hacés desde una compu en la cocina de tu casa). Aprendí a prueba y error, me capacité, formé equipo y acompañamos a marcas a lograr una presencia digital sostenida con procesos de venta adaptados a las nuevas reglas de juego.

Dos roles coexistiendo

En paralelo, decidí explorar el mundo institucional. Me desempeñé durante tres años como Responsable de Comunicación en una clínica de salud. Fue una experiencia que me marcó porque además de seguir explorando mi marca personal (esa que se iba formando sin darme cuenta, como "La Chica de Redes"), desarrollé mi rol como profesional de la comunicación, abarcando planificación, gestión de crisis, cultura organizacional y algo que después sería una de mis banderas: sostener la coherencia.

Emprender y migrar (al mismo tiempo)

A finales de 2023 decidí dejar el puesto institucional para dedicarme de lleno a mi negocio. Sentía que necesitaba más tiempo, más energía, más compromiso. A su vez, nacía el deseo de materializar un viaje que siempre había soñado.

Seis meses después, mi vida y mi negocio serían embarcados en un par de valijas hacia un nuevo destino. Ese movimiento me llevó a deconstruir gran parte de mi trabajo para construir desde otro lugar. Me despedí de “La Chica de Redes” y encarné una nueva versión de mi con todo el camino transitado (y mucho vértigo también).

Hoy mi propósito sigue latente: acompañar a mujeres a integrar todo lo que ya son con su visión de negocio. Porque cuando hay coherencia y estrategia, la comunicación fluye y las ventas se vuelven una consecuencia natural (no una persecución constante). ¿Lo hacemos juntas?